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lunes, 27 de febrero de 2017

¿Que dicen las Redes Sociales sobre Arco 2017?


(Este artículo apareció originariamente en The Fine Art Collective. Autoría: Angélica Millán)

Una gran Salsola Kali imaginaria (o planta rodadora del desierto) recorre la ausencia de polémicas en torno al arte y las ferias de Arte Contemporáneo. Es definitivo, ARCO ha quedado desierto de controversias este año.
Atrás quedan los vasos medio llenos (o medio vacíos, según se mire) de Wilfredo Prieto, que indignaban a la opinión público por su valor en el mercado de 200.000 euros o la nevera de refrescos que contenía a un Franco caricaturizado (y congelado) por Eugenio Merino en 2012 y que levantaba ampollas entre los espectadores.

Incluso el artista que este año presentaba en la Galería ADN su obra 'Pasaporte de rescate' -en la que decenas de pasaportes sirios, turcos, libios y jordanos aparecen envueltos en el papel dorado de las mantas térmicas con las que se cubren a los inmigrantes- declaraba en sus redes sociales que el propio Directo de la feria Carlos Urroz, apostillaba que ”El coleccionista busca en Arco al artista emergente y sexy”. Más política y menos polémica en este año en donde la pulcritud y el saber estar fueron las reinas de la feria madre.
Pero, ¿De qué se habla cuando no hay ruido, jarana, carnaza, con la que despedazar las ferias de Arte Contemporáneo?, ¿Acaso ARCO es menos ARCO sin un fantoche sobre el que volcar nuestras frustraciones?
Pero la vida sigue y aun huérfanos de estas polémicas que endulzan las jornadas maratonianas de ferias en la capital, el usuario ha dejado constancia con sus selfies en las Redes Sociales, su paso por ARCO. Mientras los críticos y periódicos de tirada nacional se ocupan de cifras, de connotaciones políticas, de análisis de mercado, los usuarios ponen su mejor cara y disparan la instantánea que los atrape junto a las obras de arte, casi relegadas a un segundo plano.
Lejos de querer hacer un examen antropo-científico de esta tendencia en alza, esto es lo que dicen las redes sociales de los usuarios sobre la Feria ARCO:
- Lo más fotografiado:
Uno de los flases más buscados de esta edición ha sido el latex desinflado de “Self portrait as a child” de Clemens Krauss, de la Galería Crone. Cierta indignación y sorpresa han sido las culpables de que esta obra acapare los time lime de Instagram y los hashtag más seguidos de la feria.

  

- Arte cinético y todo lo que se mueve
Esa corriente iniciada en los años 50 del siglo pasada para designar a aquellas obras fundadas en la introducción del movimiento como elemento plástico dominante, parece seguir funcionando.
A pesar de que surgió en un contexto relacionado con los avances tecnológicos de esta etapa y que ahora quedarían obsoletos, el público sigue recibiéndolos como móviles infantiles que hipnotizan a los niños.



Para leer el artículo completo haz click en el link:

http://www.thefineart.es/blog/post/lo-que-las-redes-sociales-dicen-sobre-arco-2017


seguidos de la feria.

viernes, 6 de marzo de 2015

¿Es pecado disfrutar de una feria de arte contemporáneo?Las bambalinas de ART MADRID 15

      Bambalinas u observar la función detrás del escenario. Artistas, galeristas, críticas y debates en torno al mercado del arte comparten reparto en las ferias de Arte contemporáneo.

 Pero ¿Qué pasaría si dejásemos ese atrezo a un lado por un momento y disfrutásemos tan sólo como espectadores de la función? Los gajes del oficio a veces te cuelan tras  el telón, en este caso en el backstage de Arte Madrid 15 y desde ahí también se perciben la magia y la emoción del arte en estado puro, ese que recuerdas de las primeras clases de Bachillerato de Historia del Arte, cuando no sabías nada de fraudes artísticos o millonarias sumas de dinero.




     Entre bastidores también se ve a artistas emergentes emocionarse por la conexión entre el público y su obra, por la posibilidad de seguir creando, por poder hacer que el arte siga vivo. Primerizos con su primera obra de arte bajo el brazo regalan también esa estampa emocionante, que quiero creer, no tiene nada que ver con burbujas ni mercados bursátiles. A veces lo olvidamos, pero también existe belleza en estos espectáculos del arte.

      Belleza como la de las esculturas figurativas de Jesús Curía, con ese halo totémico y verdoso que te transporta al fondo de los océanos, como si las esculturas hubiesen estado sumergidas bajo el mar durante milenios. 

Jesús Curía. Galería El Quatre.
Jesús Curía. Galería El Quatre.























O la sublimidad de las urnas mágicas de Hugo Bruce que juegan con lo onírico, y la metáfora de las raíces y árboles como símbolo el eterno retorno de la vida y la muerte, y donde esqueletos y mariposas se mezclan en el mismo plano vital.

Hugo Bruce. "In to the Light". Espacio Valverde


La belleza también se encuentra en lo mundano, en lo diario, en lo grotesco, como aquellos bufones velazquianos donde el genio veía perfección, como en la contundente figura femenina de la “Mujer que amaba los perros” de Roberto Fabelo o sus gallos elevados a la categoría de corcel, cabalgados por amazonas.

"La mujer que amaba a los perros" Roberto Fabelo.
Galería Collage Habana.
      
       Del amante de horizontes Marcos Tamargo con su “Puesta de Madera”, donde captura paisajes irreales convirtiéndose en un auténtico voyeur de puestas de sol, hasta la “Luna pescadora” que inunda de azul los lienzos de José Guinovart, tuve el placer de disfrutar del arte y olvidar el mundanal ruido del eterno debate del Arte Contemporáneo.

"La puesta de madera". Marcos Tamargo.
Galería Rodrigo Juarranz.



Serie "Bibliografías". Beatriz Díaz Ceballos.

La delicadeza reside en las manos de Beatriz Díaz Ceballos que esculpen palabras al ritmo de poesía y en los lienzos con los que Cristina Mur dialoga consigo misma y el arte para encontrar el equilibrio y el sosiego.







"One". Cristina Mur
Galería Rodrigo Juarranz.

     Arte pop, oriental y urbano. Las tres tendencias que parecen haber llegado para quedarse, campaban también a sus anchas por el recinto del Espacio Cibeles.

      El arte pop que inundó la capital madrileña meses atrás encontraba su representación en los lienzos de Lidia Mas Llorens sobre iconos de la cultura de masas. Retratros de Monica Belluci o del representante por excelencia de esta tendencia, Andy Warhol, sirvieron para rizar el rizo del pop más pop. Tampoco faltaron a la cita la reinvención de la lata de tomate más famosa de la historia del arte, de la mano del artista Pimax que cabalga entre el pop y el arte urbano.


Atraídos irremediablemente por los tintes orientales, el artista Lai Wei Yu dio buena muestra del arte asiático con sus omnipresentes miniaturas humanas sometidas al horror y la problemática de nuestra propia especie, reinventado el sentido de la demoledora frase “El hombre es un lobo para el hombre”.



     



Esas mismas miniaturas que podrían residir en las ventanas de los edificios de Daniel Sueiras, auténticas colmenas de vecinos, como símbolo del hacinamiento y la miseria humana, de los historias invisibles que pueblan cada casa.












Considerado tradicionalmente un arte menor sin apenas cabida en las galerías, el Street Art comienza a ser habitual  en las ferias de arte y lo hace sin complejo alguno. Pablo Picasso de Mr. Brainwash acaparó los flashes de los visitantes que no se percatan ya de ese traspaso significativo del muro al lienzo.

      Lo enigmático encontró su campo de acción en las obras de Carmen Calvo que gana la partida a la reinvención de las imágenes cotidianas con sabor añejo, convirtiéndolas en un juego cercano a lo macabro.


      

        Las instalaciones encontraron su sitio en la galería Arancha Osoro. El cuervo de Alonso Manzano, anclado con cuchillas metafóricas a un tronco de madera, custodiaba la grabación de una escena de emergencia donde el sonido de sirenas de ambulancias hacen reflexionar sobre lo anestesiados que estamos ante la desgracia ajena, como cuervos que sobrevuelan la muerte a diario.



      Odiada y amada a partes iguales, la provocativa escultura de Rebeca Sánchez, en silicona y dotada de un sensor de movimiento, se sumó a las polémicas y a nadie dejo indiferente.


       El punto a la crítica política y social vino de la mano de Juan Gallego con su “Marca España”, donde una ficticia sala de prensa yacía en un espacio abandonado y frió como metáfora de la delicada situación de la libertad de expresión.



      Crítica si, pero también pecadora si eso significa disfrutar de las ferias de arte contemporáneo. Iré preparando la penitencia...