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lunes, 12 de febrero de 2018

Los museos que odiaban a las mujeres

(Este artículo apareció originariamente en The Fine Art Collective. Autoría: Angélica Millán)


El Museo Picasso, el Van Gogh, El Rodin, El Teatro Museo de Dalí, el de Munch. Y suma y sigue. Sólo hace falta un pequeño esfuerzo para que vengan a nuestra memoria unos cuantos nombres de museos dedicados a grandes genios de la pintura.
Prueba a hacer el ejercicio contrario. Si ya estas tirando de Google es que algo no anda bien. Si además el gigante de la comunicación no te ofrece resultados y ya vas por la tercera página debería olerte mal, muy mal.
Si eres de los “iluminados”que tiene a bien conocer un museo creado ex profeso para honrar la memoria de una mujer artista la primera candidata será Frida Khalo y para de contar, porque tampoco encontraras muchos más ejemplos como ese.




No te culpamos (en exceso) de este error, pues los centros de arte de este país se olvidan de ellas hasta para las exposiciones, ya que las mujeres solo protagonizaron el 20,5% —baja al 10% si se contabilizan españolas— de las 973 exposiciones individuales organizadas durante una década por 22 centros en España, (según datos del informe de MAV en 2013).
La cosa se complica si miramos a la pinacoteca más importante del país, que se hizo algo más que de rogar al dedicar su primera muestra monográfica femenina hace poco más de un año, tras dos cientos años de historia del centro.
Esta primera exposición individual que el Museo del Prado dedicó a Clara Petter queda sepultada bajo datos escalofriantes sobre la presencia de las mujeres artistas en la pinacoteca (El Museo del Prado tiene obra de más de 5.000 artistas hombres frente a 41 mujeres, a las que habría que sumar otras 12 contemporáneas, de las que atesora unas 70 obras. Solo siete están expuestas en sus colecciones).
Añádele que el 65% de titulados en Bellas Artes y el 74% en Historia del Arte son mujeres y no te saldrán las cuentas, y te faltarán museos, y exposiciones y presencia femenina en los libros de estas materias.
A esas rara avis que son este tipo de museos tenemos que añadir este mismo año la inauguración de un museo de la considerada erróneamente “musa” de Rodin, en la pequeña ciudad francesa de Nogent-sur-Seine. La escultora gala Camille Claudel que pasó su vida bajo la sombra de su maestro y amante Auguste Rodin por fin goza de un lugar propio donde su obra se encuentra en un merecido primer plano.



Fotografía de Camille Claudel en la etapa que trabaja en solitario (Extraída de la we del museo Camille Claudel)

El Museo no evita mostrar la compleja relación de Claudel con Rodin. Ella fue durante años su ayudante, su modelo, su musa y su amante, compleja posición que reflejó en una de sus obras cumbre “La edad madura”, de 1902, una pieza que evoca la indecisión de Rodin entre Camile y su pareja oficial.
Afortunadamente no son los únicos que ven la necesidad de inaugurar estos templos del arte en femenino. La localidad alemana de Colonia supo que dedicarle un museo a Käthe Kollwitz no era una obligación, sino una necesidad nacida de su talento como exponente del realismo crítico a finales del siglo XIX y principios del XX.
Käte fue una artista multidisciplinar que supo aunar el arte de la pintura, la escultura, y la escritura, además de ser una notable artista gráfica. El arte de Käthe Kollwitz sirvió para inmortalizar la injusticia y la tristeza vivida por ella misma y por millones de europeos durante los duros años de las grandes guerras europeas y que acabó convirtiéndose en un icono del expresionismo.

"Mujer con niño muerto”. 1903.Käthe Kollwitz
La colección del museo ahora comprende alrededor de 300 dibujos, más de 500 grabados y todos sus carteles y esculturas. Entre los dibujos se encuentran algunas de sus obras más impresionantes cuando estaba predominantemente preocupada por el tema de la muerte.
En nuestro país no existe un museo que rinda tributo al trabajo de ninguna artista femenina aunque los grandes centros de arte de nuestro país parece que comienzan a tomar conciencia de la necesaria presencia de mujeres en las muestras de arte.


Para leer el artículo completo ve al siguiente link:
http://thefineart.es/blog/post/las-exposiciones-que-vienen-en-2018

martes, 5 de septiembre de 2017

10 obras maestras para enamorarse del arte

(Artículo aparecido por primera vez en The Fine Art Collective. Autoría: Angélica Millán)


Como en cualquier historia de amor, uno no puedo enamorarse de alguien a quien le impongan, por mucho que le insistan en una lista llena de cualidades estupendas que el otro considera interesantes. A veces ni siquiera el ilustrativo ejemplo del “rubio guapo y fuerte” nos atrae, y con el arte ocurre lo mismo. 

El descubrimiento del amor al arte, como el resto de querencias, debe provenir desde dentro, de lo que se siente al enfrentarse a una obra, lo mismo que a un amante. ¿Cuántas veces nos hemos encontrando amando la belleza de alguien que solo a nosotros nos parece atractivo y no encajaba en los cánones ideales?


“Judit decapitando a Holofernes”. Artemisa Gentileschi.
Decía María Acaso,en un artículo muy acertado y de actualidad sobre la educación a través de la publicidad y la historia del arte en el sistema educativo, que “La educación artística debe consistir en aprender a disfrutar de lo complejo, lo raro, lo lento y lo feo, y en preguntarnos por qué razón intentan que solo disfrutemos de lo simple, lo estándar y lo rápido, y de un tipo de belleza canónica imposible”.
Esto da buena cuenta de que nos ocurre cuando nos enfrentamos al arte contemporáneo y no somos capaces de apreciarlo, porque queremos disfrutar y entenderlo todo con la fugacidad y facilidad a la que estos tiempos de sobre-exposición en redes y sobre-comunicación se nos impone.
No existen 10 obras maestras para entender el arte, mucho menos para amarlo. No existe un decálogo que abra la mente del que no quiere mirar para apreciar una obra y no debería ni si quiera existir la voluntad de convencer al espectador de lo contrario.
Lo duro de los que educan en arte, de los expertos que se apasionan ante cualquier pintura de Tiziano, de Artemisa Gentileschi o de Miguel Ángel, es el hecho de aceptar que todos no amamos de la misma manera, que no todos apreciamos los mismos tipos de belleza y que en ocasiones algunos no tienen ni esa capacidad amatoria.

Lo difícil es admitir que tal vez a éstos no le tiemble la voz al enfrentarse a las alas desplegadas de la Victoria de Samotracia, como tampoco son capaces de amar a aquel que a nosotros nos resulta irresistible.



“Victoria alada de Samotracia”. Museo del Louvre.

Después de esto se nos caería la cara de vergüenza intentando convencerte de que te emociones con la instalación “The key in the hand” de ChiharuShiota en la Bienal de Venecia de 2015, donde tal vez nosotros lloramos al vernos enmarañados entre hilos de color encarnado y llaves que no abren ninguna puerta, de barcas que no nos acercan a ningún puerto.




“The key in the hand”. ChiharuShiota.
Seríamos cómplices de intentar contagiarte un amor que es sólo el nuestro si te habláramos de como nos eriza la piel HilmaAfKlin, que en el siglo XIX llegó a pintar más de 1200 cuadros de formato mastodóntico y que lo hizo en secreto. Que se adelantó en muchas décadas a la abstracción, antes que genios como Kandinsky fueran considerados como tal por este tipo de creaciones. No podemos pedirte de que te enamores de cómo dejó estipulado en su testamento que sus obras no se revelasen hasta 30 años después de su muerte porque consideraba que el mundo no estaba preparado para ello.



Instalación de Hilma Af Klint.
Sería un locura que “La virgen muerta” de Caravaggio" –cuyo realismo proviene de que la modelo fuera el cuerpo muerto de una prostituta ahogada en el rio Tiber- pudiera estremecerte como a nosotros. Ese claroscuro que logra que el rostro de la virgen ilumine todo el espacio no tiene porque impresionarte.
Nadie puede convencerte de amar algo que tú no quieras, no entiendas o no sea de tu gusto, incluso con argumentos sólidos, pero recuerda aquellas historias que cuentan sobre amores surgidos de la más absoluta indiferencia y que acabaron siendo el amor de la vida de alguien.
Angélica Millán


lunes, 27 de febrero de 2017

¿Que dicen las Redes Sociales sobre Arco 2017?


(Este artículo apareció originariamente en The Fine Art Collective. Autoría: Angélica Millán)

Una gran Salsola Kali imaginaria (o planta rodadora del desierto) recorre la ausencia de polémicas en torno al arte y las ferias de Arte Contemporáneo. Es definitivo, ARCO ha quedado desierto de controversias este año.
Atrás quedan los vasos medio llenos (o medio vacíos, según se mire) de Wilfredo Prieto, que indignaban a la opinión público por su valor en el mercado de 200.000 euros o la nevera de refrescos que contenía a un Franco caricaturizado (y congelado) por Eugenio Merino en 2012 y que levantaba ampollas entre los espectadores.

Incluso el artista que este año presentaba en la Galería ADN su obra 'Pasaporte de rescate' -en la que decenas de pasaportes sirios, turcos, libios y jordanos aparecen envueltos en el papel dorado de las mantas térmicas con las que se cubren a los inmigrantes- declaraba en sus redes sociales que el propio Directo de la feria Carlos Urroz, apostillaba que ”El coleccionista busca en Arco al artista emergente y sexy”. Más política y menos polémica en este año en donde la pulcritud y el saber estar fueron las reinas de la feria madre.
Pero, ¿De qué se habla cuando no hay ruido, jarana, carnaza, con la que despedazar las ferias de Arte Contemporáneo?, ¿Acaso ARCO es menos ARCO sin un fantoche sobre el que volcar nuestras frustraciones?
Pero la vida sigue y aun huérfanos de estas polémicas que endulzan las jornadas maratonianas de ferias en la capital, el usuario ha dejado constancia con sus selfies en las Redes Sociales, su paso por ARCO. Mientras los críticos y periódicos de tirada nacional se ocupan de cifras, de connotaciones políticas, de análisis de mercado, los usuarios ponen su mejor cara y disparan la instantánea que los atrape junto a las obras de arte, casi relegadas a un segundo plano.
Lejos de querer hacer un examen antropo-científico de esta tendencia en alza, esto es lo que dicen las redes sociales de los usuarios sobre la Feria ARCO:
- Lo más fotografiado:
Uno de los flases más buscados de esta edición ha sido el latex desinflado de “Self portrait as a child” de Clemens Krauss, de la Galería Crone. Cierta indignación y sorpresa han sido las culpables de que esta obra acapare los time lime de Instagram y los hashtag más seguidos de la feria.

  

- Arte cinético y todo lo que se mueve
Esa corriente iniciada en los años 50 del siglo pasada para designar a aquellas obras fundadas en la introducción del movimiento como elemento plástico dominante, parece seguir funcionando.
A pesar de que surgió en un contexto relacionado con los avances tecnológicos de esta etapa y que ahora quedarían obsoletos, el público sigue recibiéndolos como móviles infantiles que hipnotizan a los niños.



Para leer el artículo completo haz click en el link:

http://www.thefineart.es/blog/post/lo-que-las-redes-sociales-dicen-sobre-arco-2017


seguidos de la feria.

lunes, 1 de agosto de 2016

"El día que odie (el mundo de) el arte" (Repost para The Fine Art Collective)


Como siempre, os dejo mi artículo de esta semana para The Fine Art Collective sobre odios y pasiones. "Del amor al odio no hay más que un paso", dicen.
No olvidéis que podéis leer el artículo completo en el link que os dejo abajo y que podéis comentar, odiar y amar cualquier parte del post ;)


El DÍA QUE ODIE (EL MUNDO DEL) EL ARTE.


Desde aquella muchacha que observó por primera vez impávida las alas desplegadas y los paños mojados al viento de una tal Victoria de Samotracia, ha pasado ya alguna década que otra. Momento exacto también en que supe que el arte era la mejor manera de expresión humana, la que mejor canalizaba mis pasiones y (sin)razones. Tal fue la locura que incluso, cándida de mí, quise convertirlo en mi profesión.


Victoria de Samotracia. Museo del Louvre



Hace el mismo tiempo también del que andaba caída del guindo, en una feliz ignorancia que no entendía aún que el arte no sólo era eso que me emocionaba en las antiguas diapositivas proyectadas en las clases de Historia del Arte y que , como casi todo en esta vida, se emborronaba tras lo que suele denominarse como ”el mundo de”.

Algunas disciplinas como el cine o la danza, esas bellas expresiones artísticas, se convierten en un problema cuando se les añade “el mundo de” por delante.
“El mundo del espectáculo es así” dicen, y claro uno no puede hacer más que agachar la cabeza y callar. Porque “es asi”, y punto. Y entonces coges el guindo, y te subes a la primera rama que pillas por el miedo a ser devorada por un león, o por un crítico voraz o por un #yolosetodoynohaymásquehablar, o por el martillo de una casa de subastas que resuena en los ecos de un millón de euros.

Pero resulta que miras alrededor y en el árbol de al lado ves a otros como tú, subidos a otros árboles, también con miedo o recelo, observándolo todo desde arriba, mirando como “el mundo del arte” lo engulle todo.

No vaya a entenderme mal. Sigo amando lo que hago y sigo mirando con los ojos de la chica de las clases de historia del arte a aquellos que con pasión mueven sus pinceles ajenos a las cifras del mercado del arte y distantes a los intereses de instituciones, mercados y museos.

Sigo admirando a los profesionales que trabajan por y para el arte. Sobre todo a aquellos que dejan de lado los egos y lucimientos personales y que dejan de hablar con condescendencia para simplemente, hablar. Admiro a aquellos que trabajan para que el arte no sea nunca más un producto elitista, que entienden que Luisa, la señora del piso de al lado, también tiene que disfrutar con el arte, pero que cuidan y comprenden que éste es una expresión suprema de la esencia humana y que por ello no debe frivolizarse ni devaluarse.

 Ni “de”, ni evaluarse. Porque al guindo sube uno cuando se da cuenta que en las grandes ferias de arte contemporáneo, en ocasiones, son las propias instituciones las que compran obras de artistas que han sido becados por ellos mismos previamente, que subvencionan a galerías para que puedan ir a esas ferias o que contratan a expertos para que elijan las obras que formarían parte de sus colecciones.  

Y es que hay muchas formas de sentir, de vivir el (o del) arte y uno se da cuenta pronto que tiene que elegir como quiere hacerlo.
Uno de los mayores inconvenientes a los que se enfrenta el arte, es a su mercantilización, que no a su venta, sino al hecho de que todos los que lo amamos deseamos convertirlo en profesión, en una renta, en un prebenda que queremos que nos entreguen por amarlo. Y de ahí no salimos.


Puedes leer el artículo completo aquí:

http://www.thefineart.es/blog/post/el-dia-que-odie-el-mundo-del-el-arte